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HISTORIA

Se inicia la catequesis de Iniciación en Abril de 2011, por Iniciativa del Párroco Francisco Javier Ramírez Castrillón, el grupo de itinerantes: Ernesto Arango y María Elena; Alberto y Berenice,..

 

Así nace la Primera Comunidad Neocatecumenal Parroquia Santa María de los Ángeles. (Ciudadela del Café – Diócesis de Pereira).

Durante su formación se han realizado varias catequesis, los hermanos se han fucionado a la primera comunidad, alimentado con su energía y amor. En Agosto de 2014 y la última fue en Mayo de 2016, donde Nacieron 11 Hermanos.

 

El objetivo de la comunidad es llegar a ser personas adultas en la Fe,

 

“EL NEOCATECUMENADO”

 

No es un grupo espontáneo, ni una asociación; no es un movimiento de espiritualidad, ni un grupo selecto dentro de la parroquia. Es un camino vivido en régimen de pequeñas comunidades formado por personas de edad, condición social, mentalidad y cultura diferentes, que dentro de la actual estructura de la parroquia y en comunión con el Obispo, reviven en plenitud su bautismo.

 

Nace del anuncio de la BUENA NOTICIA, que es CRISTO vencedor en nosotros de la muerte y del pecado; anuncio llevado, de acuerdo con el párroco, por un equipo de catequistas de otra comunidad, que va más adelante en el Camino.

 

Después del anuncio, que se hace durante dos meses de catequesis, la comunidad inicia su camino neocatecumenal, en el que se revive el bautismo en diferentes etapas, semejante al de la iglesia primitiva. La vida de la comunidad, durante todo el camino, se basa en la escucha de la PALABRA, en la LITURGIA y en la CARIDAD FRATERNA.

 

Así, estas pequeñas comunidades abren en la parroquia un camino de conversión, para todos aquellos que quieran pasar de una fe infantil a una fe adulta. A la luz del Concilio Ecuménico Vaticano II, el neocatecumenado aparece como un camino concreto para edificar la Iglesia en pequeñas comunidades, para que sean, en el mundo, el CUERPO VISIBLE DE CRISTO RESUCITADO.

 

No se impone, siente el deber de no destruir nada, de respetar todo, presentando el fruto de una Iglesia que se renueva a sí misma y que dice a sus mayores que han sido fecundos, porque de ellos ha nacido.

 

Es una respuesta concreta a la necesidad de evangelización hoy en la parroquia y en la diócesis. Lleva adelante esta misión, viviendo el camino neocatecumenal en la total obediencia a la comunidad madre, para dar en el interior de la parroquia los signos de la fe: el AMOR en la dimensión de la Cruz y la perfecta UNIDAD (Jn 13,35;17,21).

 

En la medida que la comunidad da estos signos, llama a los hombres a conversión. Y sucede así que la comunidad que surge se hace ella misma anunciadora de la BUENA NUEVA y de ella nacen nuevas comunidades.

 

N. B.: DOCUMENTO redactado por los párrocos y responsables de las primeras parroquias de Roma, reunidas en convivencia en el año 1972.

 

EL PAPA A LAS COMUNIDADES NEOCATECUMENALES

 

Alocución de Su Santidad el Papa Pablo VI "Después del Bautismo"

en la Audiencia del día 12 de enero de 1977

 

Hemos transcrito sólo la parte final, de la grabación original.

El discurso entero ha sido publicado en "L’Osservatore Romano" del 13-1-77.

 

... La palabra “catecumenado” hace referencia al Bautismo. El Catecumenado era el período de preparación al bautismo. Ahora, no tiene ya, por lo menos difusiva y didácticamente, este desarrollo. Entonces estos dicen: “Bien, lo haremos después del Bautismo”. No ha sido suficiente la gracia santificante. Es más: la gracia santificante no ha hecho más que encender un fuego, que debe ser después luz, que se propaga durante la vida.

San Agustín hace una referencia a esto: “¿No podemos anticipar? Hagamos después el Catecumenado”, es decir, la instrucción, la educación, la madurez, todo el arte educativo de la

Iglesia, después del Bautismo. El Sacramento de la regeneración cristiana, el cual debe volver

a ser, lo que era en la conciencia y en la costumbre de las primeras generaciones del cristianismo.

La praxis, la práctica ¿no es verdad?, que es norma de la Iglesia, introdujo la santa costumbre de dar el Bautismo a los recién nacidos. ¿Qué instrucción tienen? He aquí que es necesario el padrino que suple, yo diría habla en nombre del bautizado. Pero el bautizado no saca ningún provecho de esta atestación, que el padrino da al sacerdote, dejando que el rito bautismal concentrase litúrgicamente en efecto la liturgia todavía conserva vestigios de esta iniciación preparatoria la preparación que, en los primeros tiempos, cuando la sociedad era profundamente pagana, precedía al Bautismo y que se llamaba “catecumenado”. Más tarde la

Iglesia concentró este período. ¿Por qué? Porque las familias eran todas católicas, eran todas

buenas, todas cristianas; la sociedad, en el fondo, estaba orientada cristianamente: aprenderán, decía, a lo largo del camino.

Pero ahora que la sociedad ya no es uniforme, homogénea, sino que es pluralista, es más, está toda ella llena de contradicciones y de obstáculos al Evangelio en sí mismo, en el ambiente social de hoy, es necesario que este método sea integrado por una instrucción, por una iniciación posterior, como decía, al estilo de vida propio del cristiano que debe ser hecha después del Bautismo.

Este es el secreto de vuestra fórmula. Es decir: dar una asistencia religiosa, conferir una preparación práctica a la fidelidad cristiana y realizar una inserción efectiva en la comunidad de los creyentes, que es la Iglesia, después de que uno ya ha entrado, efectiva y sobrenaturalmente, en la Iglesia. Ha sido como una semilla, que no ha tenido todavía el bien

de desarrollarse.

He aquí, pues, el renacer de la palabra “catecumenado”, que, ciertamente, no quiere invalidar ni disminuir, la importancia de la disciplina bautismal vigente, sino que quiere aplicar con un método de evangelización gradual e intensivo, que recuerda y renueva, en cierto modo, el catecumenado de otros tiempos.

El que ha sido bautizado necesita comprender, pensar de nuevo, apreciar y decir amén a la inestimable riqueza del Sacramento recibido.

Y Nos sentimos la alegría de ver, que esta necesidad es comprendida hoy por las estructuras eclesiásticas institucionales, las parroquias y las diócesis especialmente, y después todas las otras familias religiosas. En este campo estructural, como he dicho, son fundamentales las parroquias.

Se proyecta así una catequesis posterior a la que el Bautismo no tuvo: “La pastoral de los adultos”, que, como hoy se dice, viene delineando y crea nuevos métodos y nuevos programas. Además nuevos ministerios ¡cuánta necesidad de quien asista!: He aquí los catequistas; he aquí las mismas religiosas; he aquí las familias, que se convierten, también ellas, en maestras de esta Evangelización posterior al Bautismo, “La pastoral de los adultos”, como hoy se dice, viene delineando y crea nuevos métodos y nuevos programas y además nuevos misterios subsidiarios, que sostienen la exigente ayuda hoy al sacerdote y al diácono en la enseñanza y en la participación de la liturgia; formas nuevas de caridad, de cultura y de solidaridad social hacen crecer la vitalidad de las comunidades cristianas, y hacen, frente al mundo, la defensa, la apología y la atracción.

Tanta gente se polariza hacia estas comunidades neocatecumenales, porque ven que en ellas hay una sinceridad, una verdad, hay algo vivo y auténtico, es Cristo, que vive en el mundo. Que esto suceda con nuestra bendición apostólica




 
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